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Revista "En Familia"

 



Todos los caminos nos llevan al mismo sitio

TODOS LOS CAMINOS NOS LLEVAN AL MISMO SITIO

Sí, es verdad. Lo que cambia es la forma de caminar, pero el camino nos lleva al mismo lugar. Aunque si tengo que elegir, prefiero hacerlo de una manera menos institucional. Me refiero a que el día de hoy ha sido un tanto de protocolo, que aunque es inevitable, y también hay que hacerlo, es lo que aparentemente se hace más pesado a lo largo del día.

Comencé rezando laudes con Mons. Gurruchaga y como es Santa Cecilia, además con música. Inmediatamente he pasado la mañana con el P. José Manuel Ampuero. Su hermano Julio está de retiro. Hablamos largo y tendido y además de forma muy fructífera sobre varios asuntos.

 

Desde el Seminario al Obispado. Allí me reuní y además con Inca Kola, con los sacerdotes y las secretarias. Mons. Carlos esta mañana está a full y yo a eso de la una tenía que marcharme. Aplazamos la conversación para otro momento. Hablamos de cosas muy interesantes, fundamentalmente de la visión de futuro diocesano sobre Lurín y de las relaciones con la Diócesis de Toledo. Hay que tomar nota.

Zoila es ahora la secretaria del Obispo, que a su vez lo fue también cuando todo empezaba en esta Diócesis y nuestra amistad viene de lejos. Ella ha sido un poco el alma de la Diócesis naciente. Zoila es muy prudente, y entre nosotros podemos hablar con mucha confianza.

Me ofrece una fruta que no conozco de nada y que es de la selva. Nos reímos un montón porque yo la he dicho a lo que se parece en España, pero en Perú no se puede pronunciar. Tanto nos reímos que todos los empleados salen para ver qué pasa.

Otra de las cosas que me ha impresionado esta tarde, y que cuando yo estaba aquí no existía, es que en casi todas las parroquias hay Exposición permanente del Santísimo, y además muy bien cuidado y preparado para el efecto.

Tampoco me acordaba de que acá en el Perú las tardes son muy cortas y no dan para casi nada. Encima, como nadie llega a tiempo, te dejas la mitad de las cosas sin hacer.

He visto a las Siervas del Evangelio, que también tienen su casa en el Polígono Industrial de Toledo. Compartimos sólo un rato. No había tiempo para más. Se va oscureciendo y la verdad es que salir yo solo con el carro de Puente Lurín no es muy seguro que digamos.

Antes he pasado a ver a un grupito de señoras que con una hermana estaban rezando. Son de la Legión de María.

Y para variar, aunque todos los caminos llegan al mismo sitio, me he perdido al regreso y ha estado un tanto complicado llegar hasta la salida.

Felizmente ya estoy de regreso en casa.