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Revista "En Familia"

 



Moyobamba es claridad de vida...

Moyobamba ES claridad de vida y tierra que para los que están acá ha llegado a ser más que su propia tierra

Cansados. Es una paliza.

No son las horas de avión y las distancias. Es mucho más el calor. Tarapoto es uno de esos sitios de donde uno quiere salir para otro sitio porque sabe que no es el destino final.

Madrid Lima son doce horas. Corriendo a coger el avión a Tarapoto y otra hora de vuelo, y después casi tres más para llegar a Moyobamba. El cansancio se nota pero la ilusión hace que el corazón esté inquieto hasta verlos a todos y saber que están contentos, felices y gozosos del trabajo realizado. Se hace un poco pesado el tramo final. La pista tiene muchas, demasiadas interrupciones y uno llega casi a dormirse, aunque los sacerdotes se empeñen en ir explicando un poco el paisaje y las poblaciones que vamos pasando. .

Llegamos a la Prelatura y tras salir todos de la combi y estirar un poco las piernas, en la misma puerta de la casa nos espera Mons. Rafael Escudero. Los primeros saludos efusivos, las primeras palabras de agradecimiento, un descanso para refrigerarnos y la comida donde estaban casi todos los sacerdotes toledanos. Algunos llegarían un poco después. Las distancias son inmensas y los que están más lejos tardan entre cinco y ocho horas en llegar.

Yo personalmente no quiero descansar porque el calor es abrumador, y con Mons. Rafael y alguno más vamos a ver los últimos retoques a la catedral, que como siempre en el Perú, se dan a ultimísima hora y hay que estar detrás de ellos para que todo esté a punto. Las hermanas se afanan en limpiar y un “ejército” de chicos y chicas van de un lado para otro con bancas, cuadros, imágenes… Mientras suena potentemente el órgano que esa misma tarde daría un concierto ya en el interior del flamante templo catedralicio.

Por cierto, es un órgano espectacular donado por un señor, que además es el que lo toca, traído de los Estados Unidos. Es el último grito en instrumentos de este tipo.

A las cuatro es la reunión con todos los sacerdotes y con nuestros obispos, D. Rafael y D. Braulio. Estamos todos. No falta ninguno.

Los sacerdotes que han venido de Lurín, como tendrán también su tiempo el martes, aprovechan para descansar un poco más.

Los primeros recuerdos, el primer turrón y una casulla de la JMJ que D. Braulio regala a D. Rafael y a todos los sacerdotes para que quede en la Catedral de Moyobamba como símbolo de unión y compromiso de Toledo con Moyobamba.

Previamente, el Sr. Vicario General de Toledo, y los dos Obispos intercambian algunos asuntos referidos al Plan Pastoral de Toledo y algunas cosas de carácter más general. D. Ángel, el Vicario General, es la primera vez que viene a estas tierras, aunque después de ésta, auguro que no será la última, porque está felizmente impactado de la tierra, de sus gentes y del trabajo que aquí realizan los intrépidos curas de Toledo.

El calor arrecia y como casi todos están implicados en que todo esté a punto para mañana, se nota la “inquietud” por, aun estando en la reunión, seguir muy de cerca lo que los operarios continúan haciendo.

Comenzamos a las cuatro y son ya casi las siete de la tarde.

Podríamos llamarlo reunión del Presbiterio Diocesano de Toledo con sus Obispos en el exterior.

Mons. Rafael da la bienvenida, de forma sencilla y oficial, al Sr. Arzobispo y a quienes le acompañamos en esta importantísima ocasión a la Prelatura de Moyobamba. Sus palabras son sinceras y llenas de afecto y agradecimiento a la Arquidiócesis de Toledo por el esfuerzo y la generosidad demostrados para con el Obispo y cada uno de los sacerdotes que allí están. Es impagable, recuerda D. Rafael, lo que se ha hecho, lo que en la actualidad se está haciendo y lo que espero se seguirá continuando haciendo en el futuro.

Se habla del tema de “los acuerdos de la encomienda de la Prelatura por parte de La Santa Sede a la Diócesis de Toledo, de la problemática que actualmente tiene planteada la Prelatura desde el punto de vista pastoral, de cómo se ve el trabajo de los sacerdotes toledanos desde la Diócesis Toledana, de por qué ahora vienen o se animan a venir menos sacerdotes y de las posibles soluciones en el futuro inmediato. D. Braulio, ante el interés de los sacerdotes, habla de la realidad pastoral diocesana y les implica también a que aporten su opinión sobre el plan pastoral y la animación misionera en Toledo. Hay una “lluvia de ideas” que yo, como Delegado de Misiones, tomo nota para poner en práctica las que sean posibles y más viables en la realidad diocesana de Toledo.

D, Braulio muestra su interés por seguir potenciando la Misión de Moyobamba y Lurín y matiza que si algún sacerdote quiere venir él no pone nunca ningún obstáculo a nadie y que está dispuesto a seguir insistiendo en este objetivo como algo prioritario en la Diócesis de Toledo. Si bien es verdad que, es posible que el método que ha utilizado hasta ahora no haya sido el óptimo, pero que en cuanto llegue a Toledo hablará él personalmente con los sacerdotes para invitarles a venir por un tiempo de tres años y que si alguno quiere pasar aquí el mes de vacaciones para conocer mejor la realidad, no habrá ningún problema en que su parroquia esté atendida desde el Arzobispado durante ese mes.

Después se habla también de la realidad económica de Toledo y consecuentemente de la repercusión que eso puede tener en Moyobamba.

Los sacerdotes intervienen para manifestarle al Sr. Arzobispo sus preocupaciones y posibles soluciones inmediatas o a corto medio plazo.

“Las puertas de Toledo están abiertas para todo cuanto sea necesario y haremos todo lo que esté a nuestro alcance para que estéis y os sintáis en casa”

Se hacía la noche sobre la selva moyobambina y había que decir la misa y ubicarnos en algunos sitios para pasar la noche. En mi caso fue en el seminario. Tras la misa y la cena bajamos al concierto de órgano de la Catedral y después en el Seminario continuamos la reunión, un poco más informal, hasta la una y media de la madrugada. Algunos hasta las tres.

Una ducha, laudes, desayuno… y vuelta a empezar.

Hoy es un día grande para este pueblo, para esta Prelatura, para su Obispo, para los sacerdotes y para todos los que vinimos desde la Diócesis hermana de Toledo.

Amanece un día espléndido. Es augurio de una inmensa felicidad.