Dos Obras de Arte Olvidadas

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Es de las tardes más calurosas de este verano. El termómetro marca 41 grados.

Suena el teléfono y una voz dice: “D. Jesús, tiene usted que ver algo…quiere usted dos reliquias…?”...

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PRIMERA PARTE

Vencida la primera tentación de salir a la calle con este calor me pongo en camino. No eran muchas las esperanzas de ver algo bueno, pero tampoco había nada más importante que hacer a esas horas. La sorpresa ha sido que me las ofrecieron, “las dos reliquias” para que yo las arreglara. Imposible.

Veamos de qué se trata.

Tengo que decir que en mi interior se produjeron sentimientos encontrados. Se trata de una talla de un Jesús adolescente posiblemente de finales del siglo XVII o principios del XVIII. Un brazo está roto y otro no se encuentra en la talla. Está ligeramente vestido con telas en muy mal estado y la peana rota por completo.

Intento verlo al natural y descubro que es una talla para presentar desnuda del Niño Jesús. Veámosla.

¿Por qué?, me pregunto, se llega a este estado en la conservación de un rico patrimonio que pertenece a nuestra forma de entender y ver la vida? Si esto fuera nuestro coche, ¿habríamos llegado a abandonarlo de tal manera? Son sólo pensamientos que vienen a mi memoria al tener frente a mí una pieza de esta categoría. ¿Cuánta gente habrá mirado esta talla y habrá implorado algo frente a ella? Ahora nos avergonzamos de manifestar nuestra fe de esta manera. Entonces, ¿dónde vamos? Si dejamos morir definitivamente nuestro patrimonio, ¿quiénes somos?


SEGUNDA PARTE

Aún siendo muy buena la talla, aunque en deplorable estado de conservación, la sorpresa aún no había sido completa. En otra bolsa azul y bien tapado, como queriendo esconder algo para no ser visto, estaba, y aún es mejor, aunque de la misma época, lo siguiente.

Puede representar a San Juan de niño y con el libro y el cordero a sus pies, o al mismo Jesús con la inscripción: “Este es el Cordero de Dios”. Sea como fuere es una talla para representar desnuda, aunque aquí aparece vestida con piel de cordero y unas partituras musicales haciendo de calcetines de sus pies. Es. Sin duda alguna, del siglo XVII.


Estoy y me siento confuso. Por una parte entiendo, por la otra no puedo comprender nada.

Si el televisor de nuestra casa de avería, ¿qué hacemos?. Si un grifo de la ducha se rompe, ¿a quién llamamos?. Si llegan las fiestas del pueblo, ¿cómo preparamos la casa y pintamos la fachada?, ¿cuánto nos gastamos en “pasarlo bien”?. ¿Hay presupuesto en las entidades públicas para la conservación del Patrimonio?, ¿o sólo hay para organizar festejos momentáneos del disfrute de unos días?. Y así se puede seguir uno preguntando.

¿Quiénes son los responsables de que nuestro Patrimonio religioso-cultural se deteriore o desaparezca para siempre?

Bueno, aquí están dos joyas de nuestro pasado. Antes en una casa en una colección privada. Ahora en la Parroquia.

Hago una llamada de atención, ahora que se acercan las fiestas del Santísimo Cristo y tenemos que decidir gastarnos algo de nuestro presupuesto particular. No pasa nada porque pensemos en destinar algo a estos menesteres. La historia nos lo agradecerá.

Patron is looked to restore work of art.