Para San Blás la cigüeña verás

 

“PARA SAN BLAS, LA CIGÜEÑA VERÁS”

 

PINCHA AQUÍ PARA VER TODAS LAS FOTOS


Eso Es lo que dice el refrán. Aunque ahora no todos los refranes valen porque hasta las cigüeñas son mas listas y se quedan para siempre o vienen antes, como es el caso.
Son pocas las personas que pueden ver un nido de cigüeña desde arriba. Desde esta perspectiva todos los ángulos son diferentes y las vistas incomprensiblemente normales. Pero hace falta una grúa.

 

Amanecía una mañana espléndida de esas del mes de enero. Vamos, que se anunciaba uno de esos días que parece que hasta va hacer calor. Yo dudaba si subiría o no. No tanto por mí sino porque los operarios me dejaran subir a esa altura. Algunos más estaban esperando que lo hiciera. Después de tomar algunas fotos de las tareas que realizaban pensé que sería difícil tener otra oportunidad de subir tan alto. ¿Cómo era Escalonilla desde esa altura?

Pues la única manera de saberlo no era ver las fotos que otros me enseñaran sino tener la experiencia de hacerlo yo y la sensación de algo nuevo, distinto, diferente. Hay que arriesgar. El que no arriesga ni pierde ni gana. ¿Qué puede pasar?
Allá vamos.

Y si alguna vez podéis, hacedlo también vosotros. Es una sensación única, y Escalonilla es diferente.

 

 

Confieso que valía la pena subir. Valía la pena ver lo que se ve de una forma única y diferente. Algunas veces las cosas desde arriba son diferentes.
Por si aún no lo he dicho, era el día en que tocaba limpiar la torre exteriormente de cientos de palomas atrapadas. No era bonita la imagen que daban, pero…

 

 

Bueno, hay que dar gracias a que aún hay gente que mira hacia arriba. Lo que no se si saben es que hoy, incluso mirar hacia arriba cuesta dinero. Me refiero a que dar sugerencias siempre es fácil, pagarlas ya es más complicado. Sobre todo cuando con lo que hay que hacerlo es con la sencilla aportación de alguna gente. Cuando alguien quiere algo siempre dice que la Iglesia es de todos, pero a la postre sólo es de unos pocos. Vamos, de los de siempre para estas cosas.

 

 

Bueno, ya está hecho. Y encima yo me lo he pasado bien y puedo ofreceros algunas fotos de vuestro pueblo. Ahora sólo falta que alguien pregunte cuánto ha costado esto. Porque no ha sido gratis, claro está. Y como dice el de la grúa: “no comiendo, sacamos para los gastos”.