Apuntes Biográficos (Incluye Segunda Parte)

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D. Marcelo era una de esas personas muy grande. No sólo grande físicamente, que lo era, sino también en otros muchos aspectos. Esto a muchos parecía darles miedo, pero yo confieso que me lo pasaba muy bien con él y “el Cardenal” siempre sonreía a mandíbula batiente cuando, fumándonos un cigarro, y eso que lo estaba dejando, yo le contaba con pasión mis experiencias.

Un día lo dijo: “por qué no ser sacerdote?”.

 

Bueno, pero no quiero entretenerme en estos aspectos.  Sólo lo he hecho para ilustrar una pizca hasta qué punto influyeron en mi persona.