Apuntes Biográficos (Incluye Segunda Parte)

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Mis primeros destinos en la “Siberia Extremeña”

Se trata de un núcleo reducido en el límite ya de las tierras de Ciudad Real, sobre un dominio de suaves ondulaciones cubiertas de dehesa, jaras y monte bajo, en la proximidad de la Sierra de los Villares, a mitad de camino entre Siruela y Fuenlabrada de los Montes.

Entre sus parajes llama la atención por su interés paisajístico, el llamado "Tablacorta", de remansadas y someras aguas.

HISTORIA

VILLA INDEPENDIENTE.

Un Documento de Simancas, describe ampliamente los pasos pertinentes de cómo el lugar de Garbayuela, fue constituido en villa independiente. Comienza así:

Parece ser que este paso tan importante se concede según la normativa establecida por Felipe IV. A cambio, los vecinos de Garbayuela tendrán que pagar tres millones y medio de ducados. Un dineral, si tenemos en cuenta que la moneda por entonces circulaba bastante menos que ahora.

Garbayuela pertenecía por estas fechas al Vizcondado de Puebla de Alcocer, pero con autoridades propias, tanto civiles como religiosas, con su escuela, su médico….. Sacerdotes había tres, porque tenía, además del Templo Parroquial al menos dos Ermitas dedicadas al culto, la de "Santa Ana" y la de "San Sebastián" aunque aquí no se menciona ninguna de ellas.

Se aprecia que en el lugar de Garbayuela estaba muy bien situado, no sólo geográficamente, sino en todos los aspectos, con personas capacitadas para cualquier acontecimiento importante. Allí se celebraban las juntas comarcales en lo referente a las rentas decimales, causa justificada para que llegara a la mayoría de edad en el aspecto jurídico.

Pero también existía, quien se daba al pillaje y no respetaba las posesiones ajenas, lo cual podría resolverse teniendo sus autoridades propias para poder administrar justicia. Difícil lo tuvieron los vecinos de Garbayuela para conseguir su independencia. Tuvieron que seguir muchos y complicados trámites hasta alcanzar, de los que ejercían el poder, lo que tanto estaban necesitando. Por fin se le concede la "mayoría de edad", concediéndole "Villazgo de primera Instancia", "con Jurisdicción Civil y criminal, alta y mixto imperio". Términos jurídicos, en parte coincidentes, que en derecho significaban soberano y de sangre, "mixto aproximadamente superior y civil".

Son muchos los derechos que adquiere una Villa de primera instancia: de independencia de poder, de justicia. Toda villa tenía su "picota, horca o rollo",- columna en la entrada de los pueblos donde se ajusticiaban a los traidores o se exhibían a los enemigos-, aunque en la actualidad no recuerdo que se conserven ninguno de estos símbolos en Garbayuela. Procede indicar que después de tanto protocolo y dar por terminada la cuestión surgió un serio problema. Y es que Don Leandro Borbón, tesorero real, les puso pleito porque, desde que firmo el Rey la concesión de Villa hasta que se abonó la cuantía estipulada, resulto haber "11 vecinos y medio más". Por cada uno de ellos exigían 7500 maravedíes.

Cinco años duro este pleito. Por fin, el día 16 de Marzo de 1796 saldaron su deuda, parece ser que con muchos trabajos económicos, tal y como explica otro documento, porque los bolsillos tenían totalmente vacíos, con los pagos deVillazgo.
Desde aquella fecha, Garbayuela goza de todos los derechos y de todos los privilegios propios de las Villas independientes.

CASTRO DE GARBAYUELA.

Sobre un roquedo casi inexpugnable, próximo al pueblo de Garbayuela existen unas impresionantes ruinas de lo que debió ser una ciudad fortificada céltica, a la que el vecindario viene llamando por tradición "El Castillo".

Por el único acceso natural que tiene, se aprecia con claridad, aunque las jaras y el brezo lo tenga semioculto, un camino de más de un kilómetro de longitud marcado por enormes piedras, que conduce a lo que fuera su entrada, enmarcada con un enorme monolito desde donde parte un grueso muro en ruinas que tapaba la entrada natural al "Castro".

Sus constructores aprovecharon sobre la cima de la sierra los accidentes naturales, de tal forma que simultanearon los muros anchos y elevados de enormes floras, con los roquedos agrestes de difícil escaladas, dejando de este modo un soberbio recinto y fortificado, de forma rectangular con unos 10.000 m cuadrados de superficie.

Dentro del mismo se distinguen con claridad numerosos cimientos de habitáculos de 4 m cuadrados de forma irregular. Una fácil excavación dejaría al descubierto la impresionante ciudad fortificada que sin gran esfuerzo se adivina. En otro lugar del recinto hay un aljibe "vestido" con enormes piedras, que pese a estar semiciego por acumulación de materiales, conserva el agua que mana limpia gran parte del año.

Los vecinos del pueblo aseguran que junto a él había una piedra escrita "con extraños caracteres", que por más que buscábamos en nuestras reiteradas visitas no pudimos encontrar. El vecindario las tiene "bautizadas" desde tiempo inmemorial: el "cuarto moro" con entrada por una plataforma que mira al pueblo, "las lastras" en la parte opuesta; "la cocina"… Esta última tiene una pequeña "sala" a la entrada desde donde parten los corredores. Todas ellas son de poca profundidad.

En diversas oquedades, se aprecian igualmente muros de piedra seca que cierran en parte estos huecos convirtiéndose en abrigados refugios. Fuera del recinto, muy próximo a él hay una explanada con piso de roca lisa en la que se ve una piedra cúbica a la que los vecinos llaman "la mesa del moro"; colocada, sin duda, con algún fin específico.

Su visita, creemos no defraudará al arqueólogo más exigente.

LA REAL CAÑADA SEGOVIANA.

No se puede hablar de Garbayuela sin hacer mención de la Real Cañada Segoviana que recorre el término municipal de Suroeste a Noreste. La historia de nuestro pueblo gira alrededor de ella, y aunque no existan grandes obras arquitectónicas a lo largo de su recorrido, todavía queda algún vestigio y el nombre de algún paraje que en tiempo lejano fue de utilidad al transeúnte que la cruzaba con el ganado, por no mencionar muchos de los apellidos que aún se mantienen y que tienen su origen en el norte de España. Trataré de hacer un resumen de los sitios de cierto interés, que existieron en el municipio de aquellos tiempos.

Existe un puente en el arroyo de "La Jarosa", pequeño pero muy bello y bien conservado, situado en la "Dehesa Boyal", a la entrada del pueblo. Más adelante sabemos que había un Ermita en honor de "Santa Ana" en el paraje denominado "Hondo de Santa Ana", que posteriormente fue cementerio eclesiástico y ahora ha vuelto a ser ermita, hoy dedicada a "San Blas".

Da fe de que existió la talla de Santa Ana de gran belleza y antigüedad y que está en la Iglesia de San Pedro Apóstol. Frente a la ermita, cruzando la Cañada Real Segoviana, esta la cerca del Hospital, donde en la Edad Media hubo realmente un Hospital donde un trashumante podía aliviarse del cansancio del camino y curarse las enfermedades de la época.

Volvemos a Cruzar la cañada y tenemos la Fuente del Egido, principal abastecimiento de agua para el pueblo hasta hace 35 años, y que también servía y sirve aún como abrevadero de ganados. Desconocemos si existió alguna posada pero no dudamos que la hubiera. Seguimos hacía Fuenlabrada de los Montes, y a la altura del paraje denominado "Valdíos" hubo otra Ermita en aquella época, hoy totalmente desaparecida, dedicada a "San Sebastián". De ella también conservamos la talla de dicho santo, que al igual que la de Santa Ana se encuentra recogida en la iglesia.

Siguiendo en la misma dirección, llegamos a un paraje con un paisaje natural increíblemente bello, por donde el río Guadalemar discurre ofreciéndonos un relajante baño en cualquiera de sus "tablas" (así llaman los lugareños a ciertos tramos del río), Tablacorta, la tabla de los sauces, la tabla de los fresnos.... En este lugar, de aquellos tiempos quedan vestigios de los baños de Don Zenón, que eran curativos del reuma.

La aportación cultural de la Real Cañada Segoviana ha sido muy importante para este municipio.

Tamurejo, donde la fiesta era San Pantaleón, igual que en mi pueblo.

Baterno y su Ermita de la Virgen del Fuego

 

 

Esto merece una mención especial. Es de las cosas más bonitas que me pasaron estando en aquellos pueblos.

Ángel Romero podría contar muchísimo más que yo. Él era el conductor de ese coche vestido de carroza que porta el cuadro de la Virgen del Fuego.

Esa imagen no había salido jamás del pueblo. Hay que conocer Baterno para poder describir la situación. El cuadro esta en Madrid siendo restaurado por su autor. Había estado fuera unos días y todos esos días había habido gente haciendo guardia a la Virgen allí a la misma puerta del pintor.

Cuando la Virgen llegó a Baterno aquella tarde, lo que ocurrió es indescriptible.

Allí estaban todos en la carretera para verla llegar.