Apuntes Biográficos (Incluye Segunda Parte)

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Todo el mundo dice lo mismo de sus primeros destinos, pero en este caso es verdad.  Mis primeros destinos siempre los recordaré como una cosa bonita donde  se mostraba el amor de Dios a raudales.

Son muchas, demasiadas las experiencias, como para poderlas condensar en una pocas páginas. Lo dejo para ese lugar especial del corazón donde se guardan las cosas que realmente son importantes.

Si pretendiera contar todo de todos los sitios por donde he pasado sería demasiado para el que escribe y para el lector. Sin ningún lugar a dudas una mención especialísima merece la Parroquia de San José Obrero del Polígono de Toledo.

Desde Garbayuela fui trasladado a Toledo. Confieso que con un poco de miedo pues ser cura rural a pasar a una ciudad, y más a un barrio tan especial en esos tiempos como el Polígono, me confundía un poco. Pasar del campo a la ciudad, a un Instituto, el Alfonso X el Sabio, a tener cientos de jóvenes, a vivir en un piso de una de las torres… Todo era nuevo.

Jesús Amparado de la Rocha era el Párroco a la sazón. Estaban también, aún siguen hoy, las Siervas del Evangelio y mucha gente todo el día trabajando y en grupos haciendo su pastoral de mil maneras. San José Obrero era una Parroquia especial. Era, en ese entonces, la Parroquia que más grupos tenía de toda la Ciudad de Toledo. Los días eran agotadores y aún por la noche había que seguir, en la casa, con jóvenes que siempre estaban activos.

Los campamentos, las convivencias, la oración, la catequesis… Pero una de las experiencias más bonitas, aunque no tengo fotos, fue la de realizar el Camino de Santiago con más de cien chicos y chicas y sus correspondientes familias. Os podéis imaginar la revolución que eso supuso en todo el barrio y las experiencias que se pueden contar con tanta gente a lo largo del camino. Vino D. Marcelo para hacer el envío. Era una calurosa tarde del mes de Julio. Yo no he sudado tanto en mi vida. D. Marcelo en la homilía dijo que en esa Parroquia no había forma de decir misa en esas condiciones. Os podéis imaginar a D. Marcelo.

El Instituto, las clases, la emisora de radio local del Polígono, las misas y la oración en las monjas… En fin, una experiencia agotadora.
 
 

Otra de las experiencias agotadoras fue Roma. Una noche de Agosto, mientras estábamos en “Pinocho”, una tienda de chuches del Polígono, a los jóvenes se les ocurrió decirme que “no había…” para irnos a Roma. A la mañana siguiente ya estábamos en la Fontana de Trevi, y además dentro del agua. Recuerdo que era el Mundial de España. Esto es mejor no contarlo. Y de allí a Venecia y vuelta a Toledo.

Gomi, Chusma, Hugo, El Pato, Julio y su esposa y yo. No quiero ni acordarme.

 

Y así, con otras muchas de estas locuras, como Fátima, Santiago, Valladolid, Granada…