Apuntes Biográficos (Incluye Segunda Parte)

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Y ahora… ¿qué cuento de Perú?

Si lo escribo parecerá increíble.

Lo que más me costó, en todos los sentidos, fue la construcción del Seminario. Era un desierto y había que construir un lugar habitable para lo que era. Pero no puedo describir los esfuerzos de todo tipo. Claro que la cosa empezó mucho antes, cuando esa parte de Lima no era Diócesis. Al Papa se le ocurrió crear una Diócesis y mandarme un Obispo a vivir en casa, pero no había nada de nada. Lo único, un Obispo. ¿Y qué?

 

Y los girones de vida que allí se quedaron…

¿Nombramientos? Todos.

Pero en realidad era Párroco de Pachacamac, que era lo que me gustaba ser. Los demás eran sólo obligaciones que había que hacer y que alguien tenía que asumir. Me tocó a mí.

Canciller Secretario, Secretario Particular, Colegio de Consultores, Rector del Seminario.

Además de todo esto, era encargado de más de 12 Capillas en todo el Valle del Río Lurín. Comunidades que atendía todas las semanas una vez. Evidentemente también era el Director-Promotor del Colegio Parroquial Santísimo Salvador. Y otras cosas más.

Bueno, para entenderlo habría que vivirlo.

No se puede hablar de Santa Anita, Manzano, Rinconada, Quebrada Verde, Puente Lurín, Guayabo, Picapiedra, Manchay, San Juan, Tambo Inga, Santa Rosa de Mal Paso, Cardal, San Fernando… Para todos haría falta un apartado especial. Eso es imposible para lo que pretendo.