Apuntes Biográficos (Incluye Segunda Parte)

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Cuando venía a España de vacaciones una de las cosas que más me hacían pensar en mi regreso eran mis sobrinos. Estaban creciendo demasiado deprisa y me estaba perdiendo algo importante. Incluso alguno cuando me veía lloraba porque no sabía quién era.

Fue ese verano.

 

Y un día, tras la visita del Cardenal D. Francisco, decidí que era la hora de partir. Además mi padre ya estaba mal y quería estar en esos últimos momentos de su vida.

La verdad es que me costó mucho esa decisión. Sólo Dios lo sabe.

Nada más llegar a España de nuevo, todo me parecía distinto, de otra manera. Diría que era un nuevo volver a empezar otra vez en casi todo.

Me mandaron a la Parroquia de El Buen Pastor a Toledo. Decían que para descansar mientras decidían mi destino definitivo. También me nombraron Capellán del Hospital Virgen de la Salud y del Hospital del Valle. Eso era para descansar….

Mi padre murió.

Después el Cardenal me pidió, en Navidad, que me encargara del pueblo cercano a Toledo de Cobisa. Para descansar.

Y me dio el “yuyu” por descansar.

Se iniciaron las obras de la Parroquia de Cobisa, los salones y la Casa Parroquial. Todo a la vez y en un año. Para descansar.

Y todo esto en medio de montón de problemas. Gracias a Vitoria a la que estaré siempre agradecido por tantas cosas. A Ramón, que era el Alcalde, y a un grupo de matrimonios que estuvieron a mi lado.

El día de la inauguración, ya estaba el Cardenal Cañizares, le pedí, por primera vez en mi vida, que me cambiaran o me dejaran descansar de verdad o se quedaban sin cura en un mes. Incluso la depresión llegó a mi vida de una forma galopante. Para eso no hay explicación. Tal vez fue el parón de la llegada del Perú, la muerte de mi padre, el exceso de trabajo, la mala alimentación, los disgusto… Vamos, todo junto y a la vez.

Los médicos hicieron todo cuanto podían y no encontraban ninguna explicación. El Doctor Delgado me trataba del estómago, y en realidad hizo de psiquiatra y de todo. Me puso el tratamiento y yo lo seguí un mes más o menos. Después tiré las pastillas al río y dejé de pensar en mí mismo. Hasta hoy.

Todo un año sin templo donde hacer la misa. Vitoria nos prestó durante un año su casa para hacer allí una magnífica iglesia. Aquí vemos el belén y sus nietos después de una misa de domingo.

“Los Tomases” y sus paellas en cualquier momento